Ayer alguien me dejó un comentario preguntándome por Melilla. Me dijo que tenía ganas de conocerla, después de llevar tiempo leyendo mi blog, que lo que le gusta cuando viaja es comer e ir de compras (como a mí), y me sugería que le diera más datos para convencer a su novio y venir a Marina D'or Melilla Ciudad de Vacaciones.

Me dio un poco de vértigo leerlo porque, sinceramente, igual os habéis dejado impresionar por lo que os he contado durante todo este tiempo.

Comer, se come bien, eso es innegable. El pescado es riquísimo y salir de tapas es realmente barato, si lo comparamos con los precios astronómicos que ya tenemos en otros puntos de España. Tengo mis sitios favoritos y, por supuesto, puedo recomendároslos, si es lo que queréis.

Melilla es además una ciudad modernista, la segunda de España después de Barcelona, y tiene una población musulmana muy amplia, con las particularidades sociales, culturales y gastronómicas que ello conlleva.

Pero si hablamos de ir de compras, no seré yo quien proponga esta ciudad como destino turístico. Melilla no tiene más que cuatro tiendas, que son Zara, Etam y Estrafalarius, y el mercadillo es un mercadillo como cualquiera de los mercadillos del mundo mundial, con bragas de algodón y cosméticos de a leuro. A mí me gustan los mercadillos y se me dan bien, pero estoy segura de que uno viene un solo día y no encuentra nada.

Donde últimamente compro mis chollos es en un mercadillo mucho más sui géneris que hay al lado de la frontera, en el que nadie habla español, donde cada sábado practico los precios en chelja de la mano de mi maestro el Bigotes y donde me atrevería a decir que somos de los pocos cristianos que compran allí. Yo viví casi tres años en esta ciudad y no lo conocí hasta que me llevó Mr. Mus.

Que todo lo que compro lo encuentro entre muchas otras cosas en un estado lamentable creo que ya lo sabéis, pero quiero recordarlo porque creo que a veces se nos olvida...

Y bueno. Que yo he vivido aquí tres años y la siento como mía, que me parece un lugar tan digno como otro para conocer, que es una puerta a Marruecos y eso se puede aprovechar, y que me habría gustado que cuando yo estaba aquí más gente hubiera tenido ganas de venir a verme con ese entusiasmo que algunos demostráis! Pero los precios de los billetes de avión para no residentes son prohibitivos y si me preguntárais si yo renunciaría a visitar Granada o París por venir a Melilla, la respuesta sería seguramente no.

Todas las fotos son tomadas en la ciudad ayer, con su té con churros, su concentración de seiscientos, sus letreros auténticamente retro y los modelitos de los dos.





































